Ante los exámenes (1).

examen

Un porcentaje muy elevado de las notas que obtenemos en los exámenes procede de la tranquilidad con la que abordamos los mismos. Esto nos habla de planificación y de organización. Si conocemos procedimientos para triunfar en ciertas tareas, carece de sentido no hacer uso de los mismos.

Parece que la consigna en un examen es llegar y expulsar todo lo que hemos aprendido (o intentado aprender) sin pararnos a pensar que hacer un examen es una de las tareas intelectuales más complejas del proceso de aprendizaje.

Ante los exámenes sólo cabe adoptar dos posturas.

La primera se produce cuando estamos seguros del trabajo que hemos concluido y abordamos el examen como una fase más del aprendizaje. En casi todos estos casos, su culminación suele ser bastante satisfactoria desde el punto de vista de los resultados.

La segunda, y creo que nos pesa más (y no porque sea algo habitual) cuando acudimos al examen con los conocimientos simplemente cogidos con alfileres.

La primera actitud nos preocupa poco ya que su desenlace suele ser exitoso. Podremos atinar en mayor o menor medida pero la seguridad del trabajo anterior hace que lleguemos a desenvolvernos con soltura ante la hoja en blanco. Al final lo que ocurre es que el esfuerzo recoge su fruto.

La segunda actitud nos conduce a la desconfianza, la inseguridad y la sensación de que todo va a ir mal. Si no acudimos con los temas asegurados y bien apuntalados en nuestra cabeza, la incertidumbre es la que va a cumplimentar nuestras preguntas.

Las buenas prácticas que podemos poner en marcha siempre ponen el acento en el momento previo del examen y durante el desarrollo del mismo (todas están probadas tras largos años de docencia).

– Escribir con letra clara y sin faltas de ortografía. Este aspecto, sin haber llegado ni siquiera a abordar el contenido de lo preguntado, es determinante a la hora de valorar una prueba escrita.

– Leer bien las instrucciones para saber qué nos preguntan. Es obvio, pero en muchas ocasiones tenemos tantas ganas de contestar que ya hemos elaborado nuestras respuestas sin saber las preguntas.

– Realizar una primera ronda de contestaciones en la que focalicemos sobre las preguntas que tengamos mayor seguridad en su contestación. Posteriormente, volveremos sobre el resto.

– Al leer las preguntas, realizar un esquema que nos sirva de guía. Puede ser un esbozo en una hoja del examen o bien una tarea mental.

– Valorar si dejar o no preguntas sin contestar. Esto dependerá de la forma de puntuar en el examen. Si una pregunta mal contestada puntúa de manera negativa hay que valorar si nos arriesgamos a errar en la respuesta con la consiguiente pérdida de calificación.

– Antes de entregar el examen, realizar siempre una lectura que sirva de repaso de todo lo que hemos escrito. Una vez respondidas las preguntas hay que asegurarse que no hemos contestado de manera equivocada, hemos cambiado la numeración de las preguntas o nos hemos saltado alguna pregunta.

Imagen © MyT

Facebook
Print Friendly, PDF & Email
Esta entrada fue publicada en Desarrollo productivo, Estudiar / Trabajar, Técnicas. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Ante los exámenes (1).

  1. marina dijo:

    Despues de leerlo, y el esfuerzo que he realizado en este último año. …se que solo puedo hacerlo bien. Y seguir trabajando para llegar a hacerlo muy bien.
    La seguridad en uno mismo hace que saquemos lo mejor de nosotros y disfrutemos. Y yo tengo mucho que sacar.

  2. david dijo:

    Los consejos que has mencionado me parecen muy interesantes, así que los utilizaré en los siguientes exámenes. A ver si mejoran las notas…

  3. David pnm dijo:

    Me han encantado los consejos. Los utilizaré en los próximos exámenes a ver si subo la nota. Me gusta todo lo que escribes

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.