Binomio escuela-empresa (2).

binomioescuelaempresa

En primer lugar hay que establecer una sólida relación entre ambos ámbitos analizados en Binomio escuela-empresa (I). Se da por supuesta una relación que muchos casos es inexistente. No podemos constituir buen contacto entre los dos mundos si no hay nexos de unión entre los mismos.

Las instituciones educativas tienen como objeto preparar a los individuos para que se integren en la sociedad de la manera más adecuada. Son los responsables, desde cualquiera de sus estamentos, de que las personas alcancen el máximo grado de madurez personal, de conocimientos y de habilidades.

Dejamos transcurrir el tiempo sin exigir que los alumnos de las diferentes etapas educativas alcancen un nivel mínimo de competencias y, llegado a un nivel concreto, les requerimos que, para integrarse en el mundo laboral, cumplan con unas características de las que no tienen ninguna referencia.

La disociación entre escuelas, colegios o facultades y las empresas es algo patente y que a muy pocos les ha preocupado corregirlo. La empresa, como pilar del sistema económico, tampoco ha mirado hacia el mundo educativo como un aliado para su cometido. Parece irracional que desde donde surge el empleo y la ocupación laboral no se vea al mundo educativo como la cantera de sus profesionales.

Si existiera un diálogo que permitiera saber qué se hace en las empresas, cuáles son sus requerimientos, qué tipo de profesionales son los que se precisan, qué líneas de negocio dentro de cada sector son las más punteras, qué personas se necesitan para llevarse a acabo… la empresa vería al mundo educativo como un recurso que le proporciona las personas necesarias, con una formación acorde a sus necesidades.

Una de las reclamaciones constantes del mundo empresarial es que la formación que se imparte en las facultades esta alejada de la realidad de las empresas. ¿Alguien se ha parado a pensar si los diferentes programas educativos de las titulaciones superiores se corresponden con la demanda laboral del mercado? ¿Necesitan las empresas tantas promociones anuales de las distintas especialidades académicas?

Al igual que las empresas de servicios adecuan la oferta de sus productos a la demanda del mercado, las instituciones educativas deberían adaptarse a las tendencias del mercado laboral. Si suponemos que es lógico que una empresa de comunicaciones deba adaptarse al mercado, no sería absurdo que alguien se dedicase a fabricar masivamente teléfonos con las prestaciones de hace 15 años. Entonces, ¿cuál es la razón por la que nos empeñamos en «fabricar» miles de titulados cuya preparación se rige por unos parámetros muy alejados de la realidad laboral y de las necesidades profesionales del mercado de trabajo?

No existen, de manera generalizada, programas educativos basados en el aprendizaje a través de la práctica, en los que, por ejemplo, los estudiantes crean y dirijan empresas. El plan de estudios de cualquier titulación debería ofrecer más oportunidades de incluir esos programas en su currículo formativo de un modo coherente y se debería ofrecer formación a los docentes como otro modo de incentivación y motivación.

Imagen © FreeDigitalPhotos

Composición © MyT

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