Binomio escuela-empresa (y 3).

binomioescuelaempresa

Este artículo cierra la serie que he dedicado a la educación y la empresa (Binomio escuela-empresa I  y Binomio escuela-empresa II).

Un colectivo muy importante podría beneficiarse de procesos de formación en las empresas: el profesorado. En la actualidad, la falta de formación de los docentes sigue constituyendo un obstáculo importante. Toda estrategia de implantación de la educación en el espíritu empresarial que se considere completa ha de tenerlo en cuenta. Hasta ahora, las medidas adoptadas para formar a los docentes han sido esporádicas e insuficientes.

La solución debería partir, en primer lugar, de un compromiso por parte de los legisladores. Aunque corresponde a los ámbitos privados de la empresa y a los concernientes del sistema educativo, el compromiso político se debe concretar en acciones bien definidas. Esto puede exigir una modificación de los planes de estudios, la creación de una serie de medidas de apoyo para animar a los centros a participar en la educación en el espíritu empresarial, la subvención de horas de formación en prácticas en empresa o, para mejorar la conexión de la universidad con el mundo empresarial, la creación de cátedras de empresa.

El establecimiento de relaciones eficaces entre los sectores público y privado constituye un aspecto crucial del impulso de la educación en el mundo empresarial. Estos programas, que recaban apoyo del mundo empresarial en diversas formas (desde la financiación hasta la participación activa de empresarios en la enseñanza) pueden ofrecen posibles modelos de cooperación.

La formación en centros de trabajo se ha convertido en un mecanismo relevante de relación entre el sistema educativo y las empresas. Estas prácticas son una vía de entrada al mercado de trabajo para los titulados. Las tasas de paro que se dan entre los menores de 25 años son de las más elevadas de toda la Unión Europea (55% de la población activa), según la Encuesta de Población Activa del Instituto Nacional de Estadística (Abril. 2014).

Esta colaboración actúa como una fuente de selección de personal y existe una elevada satisfacción de las empresas con las prácticas y su utilidad para acercar el sistema educativo al mundo laboral.

El cambio que han tenido las empresas, producto de las nuevas tendencias internacionales de los mercados en que compiten, obligan a buscar características hasta hace algunos años exclusivas de cargos, por ejemplo tener iniciativa, liderazgo, motivación, asertividad, proactividad o innovación. Estas competencias forman parte del perfil de un trabajador más profesional, competitivo y dispuesto a superar los desafíos con el fin de conseguir metas específicas.

El futuro debemos plantearlo como una gran oportunidad en la que estudiantes y trabajadores salgan beneficiados. Solamente si ponemos cimientos desde las primeras etapas de la formación conseguiremos ciudadanos capacitados con competencias laborales adquiridas de manera natural. Esta es la realidad que reclaman las empresas y que no nos podemos negar a aceptar.

Esta frase de Benjamín Franklin resume todo lo abordado en esta serie de artículos: “Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo.”

Imagen © FreeDigitalPhotos

Composición © MyT

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