Cinco propósitos (reales) para el nuevo año.

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Cuando iniciamos un nuevo año, se suceden de manera interminable las listas con buenas intenciones que todas las personas nos proponemos. Encontramos todo tipo de planteamientos, desde los más sencillos hasta los más pretenciosos. Son deseos que nacen de la buena disposición de cada uno a comenzar este nuevo periodo de tiempo.

Hacer propuestas es darnos una nueva oportunidad con algo que no hemos podido alcanzar. Lo que ocurre es que las buenas intenciones de fin de año caducan en el momento en que las manifestamos.

Somos conscientes de que las propuestas recogen las espinas que tenemos clavadas en muchos ámbitos (los estudios, la forma física o la salud) y son una manera de volver a decirnos que somos capaces de conseguir lo que nos propongamos.

Siempre he comparado este tipo de declaración de intenciones con las colecciones de fascículos que todos hemos completado. Estábamos ansiosos porque llegara el día de la semana que salía a la venta otra entrega. Al final, las colecciones se pagaban, se encuadernaban y lucían magníficamente en una librería ¿las hemos consultado alguna vez?

Por esto, cuando alguien, en un alarde de originalidad, nos comenta cuáles son sus intenciones para el año que comienza, todos ponemos un semblante mezcla de incredulidad, asombro y conocimiento certero de que nada de eso se va a cumplir.

Verbalizamos nuestras intenciones para que nuestra cabeza respire aliviada. Nuestras neuronas deben pensar: otro propósito fallido. No nos engañemos. ¿Para qué hablamos de hacer cosas que no vamos a cumplir?

Imaginemos este mismo hecho si lo tuviésemos que contar a un niño. Le hablaríamos de lo bueno, maravilloso, extraordinario y magnífico que es aprender un idioma. Las ventajas que nos va a procurar. Los beneficios incalculables para nuestro futuro laboral. La singularidad que nos va a aportar a nuestro currículo. Pues bien, después de toda esta cháchara le decimos: todo lo que te he contado es mentira porque no lo voy a cumplir.

Esto es lo que nos decimos año tras año. Enero tras enero. Hacemos una lista de deseos de humo que desaparece en el momento que sopla el viento del esfuerzo.

Esta es la razón de los incumplimientos: hay que esforzarse por conseguir lo propuesto. Si no existiera sacrificio ya habríamos adelgazado, aprendido inglés o mejorado nuestra forma física.

Después de esta dosis de realidad, os propongo, como siempre, pensar en positivo. Os planteo que hagáis vuestra lista de propósitos REALES (sí, con mayúsculas) para este año que comienza. No os vayáis muy lejos. Haced una lista con validez de tres meses. Pasado este tiempo, la analizáis y redactáis otra. Objetivos precisos y compromiso con los mismos.

Yo voy a ser muy claro este año. Mis cinco propuestas REALES para el primer trimestre van a ser:

-Disfrutar con todo lo que hago.

-Aprender y enseñar algo todos los días.

-Mirar a los ojos de las personas que quiero.

-Dedicarme 5 minutos diarios.

-Escribir todos los días.

¿Nos lo contamos en tres meses?

Imagen © MyT

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2 respuestas a Cinco propósitos (reales) para el nuevo año.

  1. Lois dijo:

    Es verdad que hacemos listas de mentiras para engñarnos a nosotros mismos. Nadie nos creemos nada por que nadie hace nada. Me ha gustado tu lista porqe es difernte yo tambien he hecho dos promessas: estudiar mas y pensar en mis hijos.

  2. Pingback: Cinco propósitos (reales) para el nuevo año: el resultado. |

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