Concentración.

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Estudiar es una de las actividades intelectuales a la que más horas dedicamos a lo largo de nuestra vida. Y no sólo me refiero a la etapa escolar en la que nuestros esfuerzos se centran al 100% en esta tarea sino que, aunque no nos dediquemos de manera profesional a la educación, existen muchos momentos en los que tenemos que destinar tiempo al estudio.

Dentro del estudio podemos encontrar varias fases pero en casi todas ellas, el denominador común es la concentración. Y es el obstáculo que la mayor parte de las personas encuentran a la hora de desarrollar la tarea.

Para abordar el tema de la concentración tenemos que tener en cuenta dos ámbitos. Por un lado lo que denomino la parte física y, en el otro extremo, la parte intelectual.

Al hablar de la parte física me refiero a todos los condicionantes físicos que mediatizan la concentración. Aquí se engloban todas las características que hacen referencia al espacio material, a la hora en que abordamos la tarea o a la temperatura de la habitación donde nos instalamos.

La parte intelectual de la concentración hace referencia a aspectos como el interés de la tarea realizada, la actitud ante el estudio o la predisposición al esfuerzo.

Imaginemos la siguiente situación. Concierto de Coldplay ante 20.000 personas en un estadio al aire libre. Once de la noche. Es la culminación de un día que comenzamos a las siete de la mañana. Gritos. Expectación. Nervios. Personas que se mueven a nuestro alrededor. Vendedores que vocean sus mercancías. Pues ahora, sacamos el libro de filosofía y os ponéis a estudiar a Platón o comenzáis a repasar el informe de seguimiento mensual que debéis presentar ante vuestro director.

Cuando menos, todos los que estáis leyendo estas líneas pensareis ¿pero cómo lo hacemos ? ¡Así no es posible! Eso pienso yo pero esta situación no difiere mucho de las que observo en muchos estudiantes o en profesionales que dicen estar concentrados en su trabajo en entornos similares al descrito. Antes de emprender cualquier tarea, debemos procurarnos las condiciones físicas óptimas para llevar a cabo la misma. Si nos molesta el calzado, difícilmente vamos a poder emprender el camino, por muy sencillo que sea.

En segundo lugar, la actitud. Cuando en mis sesiones de formación hablo de concentración, siempre lo hago en relación con otra palabra: compromiso. Debemos comprometernos con la tarea que debemos realizar mostrando una actitud constructiva. Sólo de esta manera podremos concentrarnos en el trabajo a realizar. Es cierto que en esta parte del proceso influye poderosamente el interés que demostremos ante la tarea. Si algo no nos gusta tendemos a apartarlo de nuestro lado, entonces ¡cómo vamos a pedir concentración! Acometer sólo lo que nos gusta es imposible. No conozco a nadie que lo haga. Debemos “profesionalizar” nuestras tareas de manera que su ejecución no sea un lastre para nosotros.

Teniendo estos dos pilares bien asentados, la concentración acudirá a nosotros como herramienta productiva de trabajo. De otra forma, será imposible.

Imagen © Pixabay

Composición © MyT

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Una respuesta a Concentración.

  1. Carlos Vela dijo:

    La concentracion es decisiva en cualquier actividad intelectual. Muchos veces no nos damos cuenta de que lo que nos falla no es la planificación si no es que estamos realizando cosas sin concentrarnos, sin estar centrados en lo que realmente requiere el esfuerzo.

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