Cuando Sara cumpla un año.

 

 

 

 

 

Cuando Sara cumpla un año ya no existirá el estado de alarma.

Todos los días y horas que hemos pasado recluidos comenzarán a ser un recuerdo que se irá difuminando en nuestra memoria. Aunque no lo olvidemos, atrás quedarán las angustias y las incertidumbres, el miedo y la prudencia obligada a un lado, el pensar que cada día es un momento de solo escuchar malas noticias. Cifras de muerte y contagios. Cifras de sufrimiento en cada una de las personas que eran embestidas por la enfermedad.

Cuando a Sara le cuenten, le contemos, lo que pasó, seguro que pone cara de asombro y de pensar “¡qué historia más rara debió ser aquello!”

El mundo ha cambiado, nos oímos repetir constantemente, como si se tratase de un ente con vida propia que decide qué hacer y cuándo hacerlo. El mundo no ha cambiado, hemos sido nosotros los que hemos provocado que la vida debamos entenderla de otra manera.

“Pero ¿cómo era entonces todo antes?” nos preguntará Sara a nosotros y, seguramente, nos miraremos para ver quién comienza la explicación. Antes nos dábamos la mano cuando nos encontrábamos y también un beso para demostrar cariño. Antes no tenias que mantener una distancia social que evitara acercarse a las personas. Antes no había mascarillas que taparan los rostros y ocultaran los gestos.

Si hay algo que tendremos que decir a Sara es que los ojos se volvieron más vivaces tratando de expresar con su brillo aquello que la cara oculta no permitía.

Hemos aprendido de nuevo a mirar de frente y a los ojos. Esta nueva costumbre es maravillosa y acerca, desde la distancia social, a las personas. Nos hemos dado cuenta de que los ojos, además de llorar infinita pena durante estos días, también saben sonreír, y afirmar y negar, y felicitar, y regañar. Nos encontramos ojos que nos buscan y otros que nos rehuyen. Ojos que notamos que nos besan y abrazan. También están aquellos que desvían la mirada cuando los encaramos, esos nos dan igual, ya nos esquivaban antes.

Hemos descubierto otra vez una belleza alojada en nuestros rostros que además nos permite expresarnos. En ausencia de palabras, hablan por nosotros.

Cuando Sara cumpla un año recobraremos la normalidad, que dicen unos, o la libertad que afirman otros, pero volveremos a poner en primera línea de nuestras vidas al olvido.

Las personas tenemos facilidad para el recuerdo selectivo. Apartamos de nuestros pensamientos (o al menos lo intentamos) aquello que nos causó un mínimo dolor o que provocó en nosotros situaciones de incomodidad y nos aferramos a aquello que nos da placer o produce satisfacción. Es lo normal, es lo que hace que el instinto de supervivencia priorice nuestros sentimientos.

Pero en este caso deberíamos, como dice el refrán, sacar consecuencias de la lección aprendida. El mundo lo hemos cambiado y no debemos olvidar dónde estamos ahora y lo frágil que es esta nueva normalidad. Llegar al día de hoy ha costado miles de vidas y eso no debería desaparecer jamás de nuestras retinas. De esos ojos que tanto nos dicen ahora.

A veces, el olvido y la irresponsabilidad forman pareja y es una relación dañina. Olvidamos lo que sufrimos, olvidamos lo que padecimos, olvidamos todo lo que perdimos, olvidamos a los que perdimos. ¿Y por qué? Porque ya podemos pasear y salir, también ir a la playa o al cine, porque ya podemos juntarnos para trabajar o para compartir una comida.

El mejor antídoto contra la irresponsabilidad es la prudencia, pero creo que es una medicina que no todo el mundo consume.

Casi un tercio de la vida de Sara ha sido todo esto, pero, afortunadamente, su cabeza no lo recordará. Mejor para ella porque no son de las historias que hubiéramos elegido vivir.

Un año es mucho tiempo, en Sara, toda su vida.

Imagen © joncutrer para Foter

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2 respuestas a Cuando Sara cumpla un año.

  1. Papa de Sara dijo:

    Sara es muy afortunada por tener cerca gente que la quiere tanto.

    Seguro que cuando pueda leerlo, le ayudara a que sus ojillos sean de los que como dices , te abrazan y te hacen sentir que desaparece la distancia entre las personas.

    Espero que sepa rodearse siempre de gente especial como tu y que gracias a eso entienda como dice su primer libro,»lo que es importante, eso no se ve».

    Gracias por ser parte de la vida de Sara.

  2. M.F.F dijo:

    Durante el confinamiento han crecido muchas Saras que como bien dices, no se acordarán de eso pero tendremos que contar lo que pasó
    Te leo y te releo y siempre encuentro muchos caminos es tus escritos.
    Qué suerte tiene esta Sara de que alguien le escriba

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