Declaración de intenciones

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Soy de la generación del Spectrum, las agendas electrónicas y el Casio calculadora. Tengo conexión a Internet desde 1996. En ese instante existía “algo” que se llamaba Infovía, que recuerdo lo publicitaban como el acceso a todo el mundo desde tu casa. No entendía bien su utilidad pero me parecía que aquello nos iba a cambiar bastante.

Desde aquel momento hasta hoy han pasado muchos años, muchos días y muchas horas. Una parte importante de estas, las he pasado en lo que, al poco de iniciarse el fenómeno, llamamos navegar. Navegando he podido disfrutar de tres de mis grandes pasiones: la literatura, la tecnología y la escritura.

El escaparate universal al que podíamos acceder nos traía a nuestra mesa todo, absolutamente todo lo que nos apeteciera. Cuando se publicaba un libro a miles de kilómetros, o se escribía una reseña de un autor, o se anunciaba un nuevo aparato, inmediatamente teníamos acceso a ello. Por lo que la actualización de mis conocimientos en estos campos siempre ha sido constante: todo estaba servido en la pantalla de tu ordenador.

Si las modas dominan nuestra sociedad, Internet no se iba a quedar a un lado. Surge una cualquiera y las páginas que hablan de ella se multiplican. Entre los infinitos temas de internet uno de los que más ha calado (por el número de espacios que se ocupan de él) ha sido lo que han denominado productividad que engloba temas como la gestión del tiempo, la organización o la dinamización de grupos de trabajo.

Es algo que ha proliferado en los últimos tiempos de una manera espectacular. Llevo toda mi vida estudiando, dando clases y facilitando el estudio a otros y creo que no me equivoco si digo que todas estas «nuevas» técnicas son los recursos que siempre hemos utilizado pero que ahora les han cambiado el traje. El uso de listas, recordatorios, gestores de tiempo no son más que la actualización al siglo XXI de las herramientas o habilidades que nos han facilitado tareas como aprender o planificarnos actividades.

¿Y que aporta de nuevo este blog? Probablemente nada. O tal vez si. Desde esta página sólo quiero contar y compartir las técnicas y los pequeños trucos que he visto que funcionaban (o a mí o a mi entorno) y que hacían que las cosas resultaran más fáciles de hacer. Cuando planificamos un recorrido, siempre tenemos en cuenta los distintos caminos para realizarlo, al final, escogemos el más rápido, el más sencillo o el más ameno, todo ello en función del estudio que hacemos del mismo. Pues lo que quiero compartir son esas herramientas que nos ayudan a tomar una decisión.

Mi intención no es basarme en complejas aplicaciones informáticas, ni en carísimos aparatitos. Todas las propuestas parten del sentido común y de la experiencia. Las aplicaciones serán gratis o de licencias libres o compartidas.

Puede que lo que cuente sean mis propias manías o simples tonterías pero por ello tienes la posibilidad de opinar y contar las tuyas.

Imagen © FreeDigitalPhotos

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