Equipos de trabajo: equipos de personas.

La mayoría de las actividades profesionales tienen en común la existencia de equipos de trabajo que, en diferentes ámbitos, se interrelacionan para llevar a cabo cierto tipo de tareas.

Los equipos, al estar fundamentados en grupos de personas, aplican a su entorno concreto las mismas pautas y reglas de relación de los seres humanos. Son una pequeña sociedad, con un fin concreto, dentro de la sociedad a la que pertenecemos.

La génesis de los equipos de trabajo puede tener varios orígenes dependiendo del aspecto sobre el que focalicemos. El más frecuente suele ser una circunstancia aleatoria la que forme y configure el equipo. Las personas coinciden en un espacio, un área, un grupo singular… que tiene una serie de tareas en común que deben ser desarrolladas por sus integrantes. El nexo de unión radica en la actividad misma que hace de aglutinante del equipo.

En otros casos, se constituye un grupo determinado para una tarea actividad o proyecto especifico. Se recluta a los miembros teniendo definido el papel propio que cada uno va a desarrollar. Aquí, aun uniendo también la actividad, se propone un nuevo foco que es la especialización concreta de las personas. Suelen ser equipos en los que se busca asegurar el rendimiento óptimo de la tarea.

Estos dos ejemplos de constitución de equipos agrupan prácticamente la mayor parte de las clases existentes de los mismos (podríamos hablar también de equipos de alto rendimiento, equipos transversales o equipos de especialistas).

Durante mucho tiempo se ha considerado imprescindible que cualquier equipo de trabajo llevara aparejada una relación personal entre sus miembros. De esta manera, se procuraba que los equipos de trabajo fueran además equipos de amigos. Considero que esto es un tremendo error ya que así se antepone la calidad de las relaciones sobre la calidad del trabajo. No olvidemos que hablamos de equipos de trabajo no de asociaciones de excursionistas o peñas deportivas.

Defiendo, sin lugar a dudas, que los equipos de trabajo funcionan mejor y con mayores índices de productividad, confianza y responsabilidad si se fundamentan en unas buenas relaciones personales pero no es requisito imprescindible ya que no estamos hablando de un grupo de amigos. Las relaciones deben ser las básicas requeridas, con tres pilares que las sustentan: respeto, cooperación y comunicación.

Creo que muchos de los conflictos que se generan en el ámbito laboral surgen por confundir relaciones laborales con relaciones personales. Las segundas siempre suelen llegar (no es indispensable) cuando cada uno realiza de manera profesional su cometido. Insisto en que son grupos generados o buscados para llevar a cabo una tarea de manera exitosa.

Si nos fijamos en nuestro entorno y analizamos cuando alguien se dirige a nosotros comentando que en su equipo “hay un problema”, la mayoría de las ocasiones son problemas de relaciones personales, no laborales.

Debemos buscar incansablemente el ambiente laboral propicio para que todas las personas que nos circundan (incluidos nosotros) desarrollen su actividad de manera plena. Si tratamos de crear un grupo de amigos que trabajen juntos y sin problemas hablamos de otro asunto.

Las relaciones emergen sin que las persigamos. La naturalidad se impone la mayoría de las veces haciendo que brote una relación personal allí donde sólo había un vínculo laboral.

Los equipos de trabajo son, sin lugar a dudas, equipos de personas con una meta común. Trabajando en pos de esa meta, afloran las personas y las relaciones pero la constitución de un grupo de amigos no garantiza llevar a cabo con éxito una actividad laboral.

En el primer caso, debe regir la lógica y la razón además de la profesionalidad. En el segundo caso, se anteponen las emociones que, en ámbitos laborales, son complejas de gestionar.

En mi vida laboral he disfrutado de muchos equipos de trabajo de los que han surgido algunos de mis mejores amigos y otros con los que, sin tener una relación de amistad, trabajaría ciegamente con ellos. No todas las personas tienen porque pertenecer a los dos espacios.

Imagen © Josh Calabrese para Unsplash

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Una respuesta a Equipos de trabajo: equipos de personas.

  1. Lucas González dijo:

    Buenas noches.
    Dirijo equipos desde hace 15 años y suscribo plenamente todo lo que en el artículo se describe. Los grandes fallos a la hora de gestionar personas siempre estriban en la confusión de las esferas en las que se mueven. Los equipos de trabajo se constituyen para trabajar. Punto. Posteriormente pueden surgir todo tipo de relaciones pero estoy totalmente de acuerdo en que su finalidad es el desempeño de una misión laboral. Respeto aquellos que dicen que los grupos laborales de amigos funcionan mejor pero no lo comparto. Mezclar objetivos laborales con relaciones personales es complejo.
    Por favor, te ruego que sigas abundando en este tema porque puede arrojar mucha luz donde opinar parece que no está bien visto. Lucas González.

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