Lectura productiva.

Mi cita con la lectura es diaria. Es algo irrenunciable que llevo haciendo desde siempre. No tengo un recuerdo claro de cuándo comenzó mi afición lo que si recuerdo claramente es que siempre me ha acompañado.

Tener un libro cerca es algo natural en mí. Desde hace unos años, además, la evolución de los formatos ha propiciado que esa compañía sea, incluso, más sencilla de mantener gracias a la evolución digital de los libros.

Leo absolutamente de todo. Es algo que también me ocurre con otra de mis pasiones: la música. Poseo una amplitud de gustos tal que todo me impresiona. Esto deriva de mi ansia infinita por aprender. Al igual que tengo un interés permanente por escuchar nuevos sonidos, cualquier tipo de escrito me genera curiosidad.

Aún así, desde hace ya algunos años tengo tres grandes ámbitos en los que me muevo.

Uno está centrado en la literatura como tal, englobando aquí todo tipo de género, si nos atenemos a las definiciones clásicas. Disfruto con las novelas, con un buen relato histórico, la poesía o el teatro más clásico. Si a esto le añadimos la amplitud de épocas, da como resultado una selección de muy diversos autores, de distintas géneros y de diferente periodos.

El segundo ámbito versa sobre todo lo que tenga que ver con el desarrollo profesional y personal. Interés que se ve reflejado habitualmente en los artículos de esta página. Así entre mis selecciones surgen libros de empresa, de comunicación, de coaching, de resolución de conflictos o de gestión de equipos. Especial interés tengo en todo lo relacionado con la educación y su mundo y los avances pedagógicos y tecnológicos que se producen.

El tercer grupo de lectura es tan amplio que abarca cualquier tema que despierte mi interés. Dentro de estos libros siempre elijo algunos de temas en los que suelo ser neófito y que me posibilitan el aprendizaje. Aquí el catálogo es infinito y bascula desde el arte medieval, los descubrimientos científicos o los libros de viajes.

Mi ritmo de lectura es muy rápido (una media de más de un libro a la semana), lo que me permite avanzar considerablemente, tanto en el disfrute de la literatura como en la adquisición de conocimientos.

Todo lo anterior se enriquece, además, al combinar libros en castellano con otros en distintas lenguas (ingles y francés). Esta técnica hace que mi cercanía con otros idiomas esté siempre viva.

La planificación también la aplico a la lectura. El 70% de lo que leo es literatura como comentaba en un párrafo anterior. El 30% restante lo dedico, fundamentalmente en el fin de semana, a los otros ámbitos mencionados.

La organización a la hora de leer también un reporta beneficios productivos. Podemos incrementar nuestros conocimientos simplemente incluyendo un libro divulgativo que leamos viernes y sábado.

Ultima recomendación del articulo de hoy: leer más de un libro a la vez. Simultanear diferentes libros (lo más distintos posible) hace que la diversidad enriquezca el tiempo de lectura. Libros y monotonía son dos palabras que jamás deberían caminar juntas. El combinar distintos temas hace que la actividad de nuestro cerebro deba aumentar y focalizar el asunto sobre el que centra su interés. Activamos los recursos de concentración y afinamos nuestra atención.

Imagen © Rhett Wesley para Unsplash

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