¿Leer? ¿Para qué?

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Se acaban de presentar los resultados del barómetro del C.I.S. del mes de diciembre de 2014. Entre los asuntos analizados, se ha hecho especial mención a los hábitos de lectura de los españoles.

Las preguntas iban dirigidas a conocer qué tipo de relación mantenemos con los libros. Los datos que hemos conocido no dejan de asombrarme. Y de asustarme.

Estas son algunas de las respuestas (en cifras) proporcionadas por las 2.477 personas encuestadas:

            – El 35% de los encuestados no lee nunca o casi nunca.

            – Al 42% de los entrevistados no le gusta o no le interesa nada la lectura.

            – El 49,3% de los preguntados no compró ningún libro en 2014.

Inmediatamente acuden a mi cabeza palabras como estupefacción o perplejidad. Pero según avanza el tiempo y releo el informe, mis sentimientos son de vergüenza, bochorno y, sobre todo, pena.

El deterioro cultural que vivimos no es más que la consecuencia directa de lo que llevamos abonando durante años. Da igual que sea esta encuesta u otra (por ejemplo el Informe Pisa que mide el rendimiento de estudiantes en todo el mundo) porque cuando se trata de cultura o educación siempre nos encontramos en los puestos de cola.

Podemos medir la riqueza de un país por el número de empresas que tiene o fijarnos en el número de ordenadores y de teléfonos inteligentes que poseemos o, quizás, nuestro nivel de vida deba cuantificarse en función de los coches que poseemos. Todo esto nos preocupa y mucho pero ¿cómo podemos explicar que a 4 de cada 10 españoles “no les interese nada la lectura” y pensemos que somos un país avanzado?

¿Cómo podemos asistir tan tranquilos al desahucio cultural de, sobre todo, los jóvenes? Está claro, ¿para qué dedicar tiempo a aprender? Lo que encontremos en un libro carece de sentido para muchas personas. Leer no conduce a nada pero que no dejen de emitirse programas para descerebrados en los que el máximo premio es un polvo de cinco minutos. No pongamos trabas a que la basura inunde diariamente nuestros cerebros.

Hay personas que dicen que tenemos lo que merecemos. No estoy de acuerdo. Tenemos lo que sembramos. Si a la gente le das de comer mierda, se acabará acostumbrando. Si alguien no lee (dígase aprende) no pasa nada, se acabará acostumbrando.

En muchas ocasiones, se nos llena boca de estudios, de preparación o de generaciones muy formadas. Nos encantan las palabras grandilocuentes pero todo queda reducido a humo. Que estudien otros, que lean otros, que aprendan otros.

Hemos dejado de valorar la educación y el esfuerzo en nuestra sociedad. Han pasado a ser palabras que definen a los raros. ¡Qué lástima! No sé dónde va a haber sitio para tanto artista y profesional de la incultura.

¿Tenemos lo que merecemos? No lo sé, pero en Finlandia, donde sus habitantes leen una media de 47 libros al año, sus escolares ocupan el primer puesto en Europa en el mencionado Informe Pisa.

Seguro que es una coincidencia.

Imágenes © FreeDigitalPhotos y Pixabay

Composición © MyT

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5 respuestas a ¿Leer? ¿Para qué?

  1. Pedro Luis Hernández dijo:

    Nos tendría que dar vergüenza a todos ver estas noticias. pero quien nos va a tomar en serio si somos una panda de incultos que lo único en lo que pensamos es fútbol, móviles, wasapp, y las jilipolleces del youtube. que razón tienes: tenemos los que merecemos.

  2. Carmen Alegre dijo:

    Las distintas políticas educativas y culturales han llevado a esto. Los responsables tienen nombres y apellidos. Pero todo la igual. Eso que dices de la tv es una realidad. Mucha gentuza que su mayor logro en la vida es enseñar las tetas. Dramático.

  3. Cristina dijo:

    Vivo en Finlandia hace 3 años. Cuando leo cosas de este pais siempre pienso que se tiene una idea equivocada del mismo. La gente no es aburrida. Hacen la misma vida que nosotros. Compran. Van al cine y se divierten. Esta claro que no hay bares como en España o el mismo ambiente. Pero para nada son grises o aburridos. Eso si. Me gustaría que la gente conociera sus recursos sociales y sobre todo la educación. Es como vivir en otro planeta. La educación y la cultura son prioridad. Y eso se nota en la gente. Saludos.

  4. Marisa dijo:

    Soy profesora y trabajo con adolescentes. Hablar de libros es como si a nosotros nos hablan del telégrafo: antiguo, sin sentido, obsoleto. He empleado cientos, miles de horas en explicar que abrir un libro es abrir la puerta a conocer cosas, personas, historias que hacen nuestra cabeza más grande, que nos hacen más grandes. Da igual. El objetivo es la ropa de última moda, salir y la fiesta y tener la última tecnología. Dices que qué va a ocurrir con tanto profesional de la incultura. Yo te lo respondo: se quejarán porque sus trabajos serán los que nadie quiera hacer porque, afortunadamente también, hay muchas personas que si quieren que su cabeza se expanda… Y no hablemos de los padres (afortunadamente no todos) que son los primeros implicados en que sus hijos amueblen su cabeza. Yo también digo ¡qué lástima! pero la vida pone al final a cada uno en su sitio. Queremos un país todo de médicos y abogados, no, por supuesto, queremos un país en el que las personas tengan intereses más allá de la satisfacción del puro placer.
    Me encanta lo que escribes.
    Saludos.

  5. Camilo Segura dijo:

    Me gustaría añadir a lo que han dicho otras personas la opinión de Raimón Samsó publicada en un periódico: «La lectura es una de las mejores formas de alimentar la mente. Una hora al día es bastante para que esta se exponga a nuevas ideas y entre en contacto con autores de culturas y mentalidades diferentes. Leer es el gimnasio del espíritu. Resulta incomprensible que los índices de lectura del país sean tan bajos cuando es el ingrediente que más necesitan las personas para su éxito personal y profesional. Todos somos el resultado de la media de los libros que hemos leído en nuestra vida. Por poner un metáfora, lo que distingue a una persona que lee de una que no lo hace es semejante a la diferencia de velocidad que hay entre un jet a reacción y un patinete».

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