¿Leer? ¿Para qué?

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Se acaban de presentar los resultados del barómetro del C.I.S. Entre los asuntos analizados, se ha hecho especial mención a los hábitos de lectura de los españoles.

Las preguntas iban dirigidas a conocer qué tipo de relación mantenemos con los libros. Los datos que hemos conocido no dejan de asombrarme. Y de asustarme.

Estas son algunas de las respuestas (en cifras) proporcionadas por las 2.477 personas encuestadas:

            – El 35% de los encuestados no lee nunca o casi nunca.

            – Al 42% de los entrevistados no le gusta o no le interesa nada la lectura.

            – El 49,3% de los preguntados no compró ningún libro durante el año.

Inmediatamente acuden a mi cabeza palabras como estupefacción o perplejidad. Pero según avanza el tiempo y releo el informe, mis sentimientos son de vergüenza, bochorno y, sobre todo, pena.

El deterioro cultural que vivimos no es más que la consecuencia directa de lo que llevamos abonando durante años. Da igual que sea esta encuesta u otra (por ejemplo el Informe Pisa que mide el rendimiento de estudiantes en todo el mundo) porque cuando se trata de cultura o educación siempre nos encontramos en los puestos de cola.

Podemos medir la riqueza de un país por el número de empresas que tiene o fijarnos en el número de ordenadores y de teléfonos inteligentes que poseemos o, quizás, nuestro nivel de vida deba cuantificarse en función de los coches que poseemos. Todo esto nos preocupa y mucho pero ¿cómo podemos explicar que a 4 de cada 10 españoles “no les interese nada la lectura” y pensemos que somos un país avanzado?

¿Cómo podemos asistir tan tranquilos al desahucio cultural de, sobre todo, los jóvenes? Está claro, ¿para qué dedicar tiempo a aprender? Lo que encontremos en un libro carece de sentido para muchas personas. Leer no conduce a nada pero que no dejen de emitirse programas para descerebrados en los que el máximo premio es un polvo de cinco minutos. No pongamos trabas a que la basura inunde diariamente nuestros cerebros.

Hay personas que dicen que tenemos lo que merecemos. No estoy de acuerdo. Tenemos lo que sembramos. Si a la gente le das de comer basura, se acabará acostumbrando. Si alguien no lee (dígase aprende) no pasa nada, se acabará acostumbrando.

En muchas ocasiones, se nos llena boca de estudios, de preparación o de generaciones muy formadas. Nos encantan las palabras grandilocuentes pero todo queda reducido a humo. Que estudien otros, que lean otros, que aprendan otros.

Hemos dejado de valorar la educación y el esfuerzo en nuestra sociedad. Han pasado a ser palabras que definen a los raros. ¡Qué lástima! No sé dónde va a haber sitio para tanto artista y profesional de la incultura.

¿Tenemos lo que merecemos? No lo sé, pero en Finlandia, donde sus habitantes leen una media de 47 libros al año, sus escolares ocupan el primer puesto en Europa en el mencionado Informe Pisa.

Seguro que es una coincidencia.

Imágenes © FreeDigitalPhotos y Pixabay

Composición © MyT

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