Manejar los tiempos en comunicación.

manejarlostiempos

Una de las cualidades que más admiro de las personas es su capacidad de comunicación. Todos hemos experimentado la sensación de ensimismamiento frente a alguien que nos cautivaba con sus palabras. Estemos o no de acuerdo con lo que se expone, el buen comunicador logra transmitir el entusiasmo de sus ideas.

La comunicación es una de las grandes habilidades que las personas manejamos aunque no todos lo hagamos de la misma manera. Para unos resulta una competencia innata mientras que para otras representa un auténtico calvario. Afortunadamente, es algo que podemos desarrollar de manera productiva.

Existe un aspecto muy importante en el proceso de la comunicación y es el manejo de los tiempos. En la mayor parte de las ocasiones, las conversaciones, bien sea en ámbitos profesionales o personales, son una sucesión de monólogos en la que todos estamos más preocupados en hacer un buen discurso que en escuchar los argumentos de nuestros contertulios.

Asistimos con desagrado a conversaciones que van elevando el tono sólo porque las argumentaciones de un asistente no reflejan la posición o ideas que nosotros defendemos. Nos preocupamos más por rebatir que por argumentar. No prestamos atención a las razones que expone la persona de enfrente porque estamos pergeñando nuestra nueva intervención. Esto nos lleva, en la mayoría de las ocasiones, a empobrecer diálogos que si practicáramos la escucha serían mucho más enriquecedores.

Acostumbro a ver discursos atropellados, basados más en imposiciones que en argumentos. Ideas que pierden valor por las formas en que son expuestas, por la manera en que se transmiten. En este proceso también se pierden los intercambios dialécticos ya que tendemos a lanzar ideas o argumentaciones “bomba” que provoquen asombro en nuestro supuesto adversario. Sorpresas que, como los fuegos artificiales, duran un instante.

Es aquí donde debemos extremar al máximo el manejo de los tiempos de información. Creo que es un magnífico recurso dialectico utilizar de manera sorpresiva ideas que la otra persona no espera que empleemos pero creo que posee también una fuerza impresionante no contar anticipadamente una información que nos puede resultar decisiva para afianzar nuestra argumentación.

En los juegos de cartas, en muchas ocasiones, la partida se decanta a favor de quien realiza la mejor jugada en vez del que tiene mejores naipes. Los buenos jugadores ponen en valor cualquiera de las cartas que les han asignado en el reparto. Es gracias a su pericia lo que les confiere ese valor que en otras manos no existiría y logran ganar.

Lo mismo nos ocurre al gestionar nuestra comunicación. Las jugadas las efectuamos nosotros con una serie de argumentos e ideas que cobran valor si sabemos emplearlas en el momento adecuado.

Para todo lo anterior, sólo se requiere empatía con los interlocutores, solidez en los pensamientos, capacidad de escucha, rapidez en las respuestas y talante de diálogo. Todo lo anterior podríamos resumirlo de manera muy sencilla: otorgar a la persona que tenemos delante el mismo respeto que reclamamos para nosotros.

¿Sencillo? Si, solamente tenemos que intentarlo.

Imágenes © FreeDigitalPhotos

Composición © MyT

Facebook
Print Friendly, PDF & Email
Esta entrada fue publicada en Comunicación, Desarrollo productivo, Planificación. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Manejar los tiempos en comunicación.

  1. Reina dijo:

    Igual de importante es hablar que escuchar, más incluso. ¿Para cuándo un artículo sobre la escucha productiva? Me encanta lo que escribes en los artículos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.