Música productiva.

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Una de mis herramientas productivas de uso diario es la música. Prácticamente todas las actividades que realizo las hago escuchando siempre música de fondo. Soy consciente de que en este asunto las opiniones, porque así me lo han expresado en mis sesiones de formación, son muy dispares.

Siempre he defendido que el lugar de trabajo de uno debe ser el hábitat ideal de su mundo. Me explico, cada cual debe procurarse un ambiente idóneo para llevar a cabo las tareas que debamos ejecutar. Nadie pone en duda que haya que disponer de una silla cómoda, una mesa adecuada o una iluminación a nuestra medida. Todos estos elementos pertenecen al entramado que cada uno necesita para poder desarrollar su actividad de manera cómoda.

Al igual que elijo los útiles de escritura que me resultan más agradables (yo prefiero escribir con tinta azul en vez de negra, por ejemplo), selecciono como fondo de mi trabajo una serie de melodías con unas características muy concretas.

Por lo general, escucho música tranquila, apacible que no tenga un ritmo acelerado o disonante. En la mayoría de los casos, suele ser instrumental con unas melodías o temas que me inviten al sosiego. Siempre aparece de fondo, como un aire que envuelve lo que estoy haciendo, añadiendo acompañamiento, nunca siendo una carga.

Estas características no son exclusivas de un tipo de música o de un autor, puedo encontrarlas en la música clásica, en músicas étnicas, en grupos vanguardistas o en música ambiente. Afortunadamente la variedad es tremendamente rica. Evito músicas cuyo tema sea repetitivo, monótono o con extremada potencia. También aquí el surtido es muy grande y, por consiguiente, las opiniones. Hay personas para las que la clásica es su melodía imprescindible y otras que tienen como banda sonora death metal. Creo que el primer estilo contribuye más a la concentración, pero es una opinión.

Cuando expongo este tema, me gusta hablar siempre del binomio estudio/música. Aquí las opciones son tantas como personas con las que hablo. Enfrentarse a la tarea de estudiar tiene para mí las mismas consideraciones que abordar un trabajo por lo que las características que he mencionado tienen la misma validez.

La música, en mi caso, facilita la concentración. Probablemente sean actos condicionados los que convierten a la música en un decorado que hace que las horas resulten más productivas. El ambiente que generan las melodías es una de las bases para poder afrontar con éxito el estudio. Es mi mesa cómoda, mi luz agradable y mi bolígrafo preferido.

Después de muchos años de contar y poner en práctica estas ideas, en mi ambiente de trabajo, mis colaboradores se acercan a mí y me dicen “ya has puesto música de estudiar” o “esta música es para trabajar”. Se percibe que el sonido ambiente tiene una función.

Te invito a poner en práctica este recurso y compruebes si tu productividad aumenta utilizando el canal propio de la página en Spotify.

Imágenes © FreeDigitalPhotos

Composición © MyT

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2 respuestas a Música productiva.

  1. Eva dijo:

    Siempre pienso que lo mío, es genético.
    Lo siento mucho, pero esta entrada pude firmarla yo.
    Tu hermana.!!!

  2. Pingback: Tiempo de aprender (1). |

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