Ordenador desordenado.

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Muchos de mis colaboradores suelen preguntarme con bastante frecuencia cómo organizo mis dispositivos informáticos (ordenador, portátil, tablet, móvil…) para ser más productivo. Una vez más les digo que la clave de mi organización reside en la combinación de dos palabras: orden y sencillez.

En mi faceta profesional, suelo utilizar bastantes equipos informáticos que no son el mío propio. Esto me permite observar y analizar cómo estos equipos están organizados por las personas que los usan habitualmente.

El artículo de hoy me gustaría comenzarlo con la definición de ordenador. Todos identificamos esta palabra de manera inmediata con el utensilio electrónico que es. Me gustaría recuperar la primera definición que encontramos en el diccionario de la R.A.E.:

1.- adj. Que ordena.

Puede parecer una obviedad pero este es uno de los primeros fines para los que estas máquinas fueron creadas: ordenar y manejar de manera rápida y sencilla una gran cantidad de datos. Esta función básica y original la hemos desterrado como uso principal. Empleamos nuestros equipos personales en múltiples aplicaciones pero dentro de ellos reina el caos absoluto.

Muchos de estos equipos se asemejan a cajones en los que hemos ido lanzando todo tipo de objetos sin orden. Lo mismo podemos encontrar una carpeta con las fotos de una boda o unas vacaciones, mezclada con la declaración de la renta o el escaneo de un libro de familia.

Hemos convertido los ordenadores en un desván donde acumulamos de todo. No existen una mínimas leyes que organicen lo que hay dentro. Los ordenadores personales son un trastero donde se almacenan la cuna que nunca se va a utilizar, el espejo que ya no nos gusta o los zapatos que nos quedan pequeños. Cambiemos el nombre de estos objetos por las películas que nunca vamos a ver, los apuntes que raramente consultaremos o las miles de fotos que están en la carpeta de “revisar”.

En los equipos profesionales de los lugares de trabajo ocurre lo mismo. Carpetas dentro de carpetas con documentación de un curso que tuvo lugar hace diez años, manuales de aplicaciones que fueron desinstaladas hace años, correos, facturas o informes cuya validez expiró hace años también.

Los equipos son, en un alto porcentaje, almacenes de trastos. Cuando alguien percibe mis ojos de asombro ante lo que veo, la respuesta es siempre la misma, mezclando una dosis de vergüenza con otra de incredulidad: me tengo que poner a limpiar esto algún día. Seguramente lo hagamos el mismo día que vaciemos la carpeta de fotos a “revisar”.

Ya sabéis que mis artículos siempre os hacen propuestas. Esta vez son dos y muy concretas.

En primer lugar, revisad el escritorio de vuestro equipo. Este espacio debe ser el lugar donde coloquemos lo que usemos con mayor frecuencia, sea un documento, una carpeta o un archivo. ¿Cómo está vuestro escritorio? ¿Se ve el fondo de pantalla que tenéis instalado detrás de las decenas de iconos? Aquí seguro que hay que hacer la primera limpieza.

En segundo lugar, abrid la carpeta “Mis documentos”. Tiene que asemejarse a la estantería de una farmacia: cada cosa en su lugar, cada archivo en su posición, cada carpeta debe albergar un contenido concreto. Trazad un esquema de lo que tiene que haber en cada sitio.

Los ordenadores son las máquinas que más nos ayudan a ser productivos pero si les imponemos el caos, mantendrán el caos.

Imagen © FreeDigitalPhotos

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2 respuestas a Ordenador desordenado.

  1. Pingback: Mudanzas mentales. |

  2. bustamante dijo:

    después de leer he limpiado mi ordenadro y tenía más de 2000 fotos para revisar jajajajaj. me a gustado leer el blog y me gustaría saber mas de organizar el pc

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