Pensar en positivo.

Reinventar. Reiniciar. Refundar.

Verbos habituales que hemos convertido en manidos de tanto usarlos. Todos se acompañan del prefijo re- que indica, fundamentalmente, repetición o intensificación de la acción.

Y en eso estamos ahora: reinventándonos, reiniciándonos, refundándonos.

Cuando el sólido bloque de hielo que te sirve de apoyo se convierte en una fina película de agua, tienes que buscar amarras. Son momentos en que no podemos pensar si el agua esta fría o no. O si nos va a llevar la corriente. Saltamos al vacío, queramos o no.

Pero esto no es malo. En ocasiones, debemos dejar el puerto guarecido y soportar un par de tormentas para darnos cuenta de que no hay que fiarse del cielo azul porque puede ser presagio de tempestad. Hay que aprender a nadar cuando la corriente es suave y serena.

Son los momentos en que apreciamos lo sencillo de un guiñar de ojos, la complicidad de un amigo o la mano que te tiende alguien desconocido. Instantes que no valen nada pero que significan todo.

Cuando las nubes se tornan amenazadoras no nos centremos en la inundación si no en lo magnífica que es ese agua para que crezca la vida.

Pensar en positivo.

Siempre.

Imagen © MyT

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