Teoría de las coincidencias.

sincron

Desde hace tiempo me encuentro, sin yo haberlo buscado, con una serie de coincidencias que hacen que me detenga ante ciertos hechos asombrado.

No es la primera vez que habiendo terminado una novela y sin haber acabado de disfrutar el placer que me ha proporcionado, inicio otra. Van sucediéndose las páginas hasta que llego a una escena o un pasaje que habla de lo que la novela que había acabado trataba. Las dos fueron escogidas aleatoriamente, sin existir relación entre sus autores o sus argumentos. No son simples casualidades de un nombre o un lugar, son hilos argumentales completos los que aparecen prácticamente iguales en las dos obras.

Este verano me ha pasado con la palabra «estela». La utilicé refiriéndome a la huella que estaban dejando unos aviones al pasar. Comenté en voz alta lo sonoro que me parecía el término y lo poco frecuente que era la palabra. Ahí se quedó. Esa misma tarde, viendo las noticias en televisión, aparece el nombre de la presentadora: Estela. Al día siguiente, paseando por la costa, en una tienda de recuerdos, vendían estelas cántabras. Para rematar, oí tras una ventana: «Estela, a desayunar». Puede que sea una simple coincidencia provocada por la predisposición de nuestra mente a ciertos hechos o no.

Jung lo llama sincronicidad y lo explica hablando de acontecimientos que no tienen relación aparente entre ellos pero que se relacionan en un momento determinado de manera lógica en el pensamiento de un individuo.

Desconozco si tiene una base científica o lógica. Lo que me maravilla es que sin darnos cuenta en nuestra cabeza se forma un puzzle con la misma pieza pero en distintos ámbitos.

Como cuando algo me llama la atención trato de investigarlo, he encontrado una anécdota que me ha dejado asombrado.

En 1973, a Anthony Hopkins le propusieron rodar una película (La mujer de Petrovka). Para conocer mejor la historia, buscó en Londres la novela de George Feifer en la que se basaba el guión. Después de recorrer varias librerías y no encontrar ningún ejemplar, tomó el metro para regresar a su casa.

Estaba sentado en la estación de Leicester Square cuando vio a su lado, en el mismo banco, el libro que llevaba todo el día buscando. Se quedó tan asombrado de la coincidencia que ni siquiera se dio cuenta de que el volumen estaba repleto de anotaciones. Un año más tarde, cuando conoció al autor durante el rodaje, éste le contó que había perdido el ejemplar sobre el que desarrollaba el guión.

El actor no podía creer lo que ocurrió cuando le mostró el libro que llevaba con él: era el ejemplar que Feifer había olvidado en el metro.

Quiero acabar el artículo con otra experiencia personal. Estaba preparando esta entrada al tiempo que leía la novela póstuma de José Saramago, Claraboya. En un momento de la historia, uno de los personajes pronuncia la siguiente frase: «Pienso que todo son tonterías… Manías tuyas…».

Mirad como se llama este blog.

Incomprensible.

Imagen © FreeDigitalPhotos

Facebook
Print Friendly, PDF & Email
Esta entrada fue publicada en Impresiones y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Teoría de las coincidencias.

  1. B. dijo:

    Durante toda mi vida me han pasado cosas de este estilo.

    Ayer antes de dormir pensaba en cual sería una propuesta romántica de matrimonio. Pensé en lo lindo que sería un día en la playa con tu pareja, encontrar una botella con un mensaje y que el sacara un anillo. Al día siguiente mientras estaba en el PC, tenía la televisión prendida en un canal cualquiera. Empieza una película donde la primera escena muestra a una mujer con su pareja en la playa, ella encuentra una botella con un mensaje y el saca un anillo.

    Estas cosas me hacen dudas de si tengo algún poder de predecir ciertos eventos triviales que me ocurren o si realmente es una señal de que estoy profundamente conectada con lo que me rodea.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.