Tiempo de aprender (11).

tiempo de aprender

Este artículo es una nueva entrega de la serie Tiempo de aprender en la que, manera sencilla y práctica, os facilito recursos o técnicas que favorecen la productividad personal en el ámbito laboral, profesional o educativo.

Las técnicas que traigo hoy os van a ayudar a organizar herramientas de estudio y trabajo (resúmenes y apuntes) y la preparación de los exámenes.

Podéis consultar todas las propuestas de la serie en Tiempo de aprender.

Hacer resúmenes o esquemas con herramientas de presentación: en varios artículos os he hablado de la manera que nuestro cerebro aprende, retiene y memoriza. Una vía de este aprendizaje se fundamenta en lo visual. La imagen funciona como un pegamento que fija (en muchos casos de manera permanente) conceptos, ideas, argumentos, formulas, propuestas o razonamientos. Cuando “vemos” algo, lo hacemos tangible. Damos corporeidad a la idea o al pensamiento. La imagen delimita el concepto. Todos conocemos diferentes herramientas que nos permiten crear presentaciones en las que combinamos texto, imágenes, símbolos, esquemas o gráficos (PowerPoint, Keynote, Presentaciones de Google). La propuesta que os hago es trasladar la toma de apuntes o proyecto de trabajo a una presentación en la que vais a hacer amigables los conceptos. En muchos casos, por las dimensiones de la información o documentación esto puede ser complejo de plasmar. En esas situaciones os propongo realizar una presentación de aquellas partes que os resulten básicas, o que tengan mucha complejidad o que los conceptos abordados entrañen dificultad. Una sugerencia más: existen nubes específicas de presentaciones donde podemos alojarlas y darlas a conocer (Slideshare). No se me ocurre mejor método de poner en valor nuestro trabajo que compartiéndolo.

Juego de preguntas de exámenes: esta es una técnica muy efectiva para los exámenes tipo test. Muchos de los lectores, sobre todo estudiantes, me comentan lo difíciles que les resultan abordar esta clase de pruebas. Son personas que tienen buen rendimiento en los exámenes clásicos de desarrollo de preguntas pero que, ante este formato, se sienten menos preparados. Aquí la anticipación sí que juega un gran papel. Hay que prepararlos con cierta antelación (Los minutos de la rabiade manera que nos permita obtener soltura en la contestación a las preguntas. La técnica se fundamenta en los juegos de preguntas con respuesta múltiple. Muchos jugadores aciertan las preguntas no por el conocimiento de la materia si no por el entrenamiento y la rutina que le han aplicado. La recurrencia de preguntas hace que memoricemos las respuestas. Hay que extraer de la materia que estemos preparando aquellas preguntas que con cierta seguridad van a aparecer en la prueba. Probablemente conozcamos alrededor del 80% por la importancia que les haya dado el profesor, por la complejidad, porque son conocimientos básicos… las razones son variadas. Si estas preguntas, con su respuesta correcta, las trasladamos a unas fichas ya tenemos organizado el método de estudio. Hay que ponerse a jugar hasta que la destreza o el entrenamiento nos procuren un buen resultado. Es evidente que la materia hay que prepararla y estudiarla pero su repaso de esta forma nos garantiza éxito. Buena técnica para desarrollar el trabajo en equipo.

Repasar los apuntes de otra persona: a todos nos pasa que cuando leemos los apuntes, notas o escritos de otra persona reparamos en detalles o ideas en los que no habíamos caído. Lo que hace aquí nuestro cerebro es comparar aquello que nosotros vimos, nos fijamos o pusimos foco con lo que apreció otra persona. Incorporamos a un hecho común, una visión particular. Esta técnica nos posibilita trabajar en dos ámbitos. El primero es detectar posibles errores o inexactitudes en lo que estamos leyendo. Esta es una fase de corrección que beneficia fundamentalmente al propietario de esas notas. Aquí fomentamos la optimización de lo que leemos. El segundo beneficio de la técnica es que nos permite reparar lagunas, párrafos sin completar o ideas que quedaron a medias. En definitiva, enriquecer nuestros propios apuntes o documentos. El repaso o corrección se debe fundamentar en la obtención de resultados positivos tanto para el que corrige como para que el es corregido, no en la censura de un trabajo mal hecho o incompleto.

Escribir con lapicero: esta propuesta no sé si puede calificarse como técnica de aprendizaje y optimización, pero a mí su uso me funciona. La escritura con lapicero es muy diferente a la que realizamos con cualquier otro útil. El trazo es distinto, así como el acabado del texto. Escribir con lapicero relaja el acto de la escritura. Si hemos tenido una jornada de trabajo o estudio con intensidad (toma de apuntes, planificación o escritura de documentos) el efecto que produce cambiar de herramienta de escritura es muy sutil y altamente beneficioso: la letra de desliza de otra manera, los rasgos de nuestra escritura se dibujan distintos, la presión y la intensidad del grafito cambia aquello que reflejamos en el papel. Cambiar de perspectiva, en este caso de manera de abordar la escritura, nos permite adoptar una visión distinta de lo que estamos trabajando. En ocasiones, los detalles son los que cambian todo.

Imagen © FreeDigitalPhotos

Composición © MyT

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