Tiempo de aprender (9).

Las técnicas que os presento en este artículo se centran en el tiempo, la escritura y los apuntes.

Podéis consultar más propuestas en la serie completa: Tiempo de aprender.

Vamos con las sugerencias.

Revisión de apuntes: repasar los apuntes debe formar parte de la rutina diaria de estudio. Nos ayuda a fijar conceptos, a corregir errores, a completar temas inacabados o a redactar con mayor claridad lo visto en clase. En esta ocasión la revisión que os propongo no debéis realizarla vosotros. El trabajo colaborativo siempre me parece el más productivo por lo que pedidle a alguien que os ofrezca la suficiente garantía y solvencia en este tema que os revise los apuntes que hayáis tomado. Esa persona va a reparar en detalles sobre los que vosotros ni siquiera veis. Os puede informar de vuestra manera de redactar, de la forma de organizar los contenidos o la expresión que utilizáis en vuestros escritos. Vosotros podéis ser, a la vez, quienes reviséis a esa persona.

Detectar los ladrones de tiempo: no podemos atajar un problema hasta que no tenemos constancia de su existencia. Muchos factores hacen que el aprovechamiento de nuestro tiempo sea deficiente. Los hay internos (distracciones, falta de concentración, desmotivación o necesidades fisiológicas) y los hay externos (móviles, televisión, espacios inapropiados para trabajar o personas). Para poder remediarlo debemos hacer un pequeño inventario para conocer por dónde se nos escapa el tiempo. Sed sinceros y analizar vuestras respuestas que son las únicas que os pueden guiar a la hora de encontrar soluciones. Las preguntas claves que os debéis hacer pueden ser: ¿en que he empleado la ultima hora?, ¿qué he hecho durante el tiempo de estudio? o ¿Cuánto he avanzado en el tiempo que he dedicado a estudiar?

Redacción de textos: cuando te pongas a desarrollar un tema no realices una única versión. Redacta el mismo asunto con otro vocabulario distinto que te permita expresar las ideas de forma diferente. Esta técnica resulta sumamente práctica con aquellos apartados o temas que se nos enquistan y no nos dejan avanzar. Cambiar las palabras es cambiar aquello que nos atasca para que el estudio nos resulte más fácil. No te limites a aprenderte los temas tal cual se presentan. Redáctalos con tus palabras. Facilítate la comprensión ya que redunda en su asimilación. Cuando reescribes algo, lo estudias al mismo tiempo ya que lo lees, lo tratas de comprender y lo escribes de nuevo con tus palabras.

Material de escritura: cuando pasamos mucho tiempo delante de un papel escribiendo o redactando llega un momento en que nos invade la monotonía. En ocasiones nos levantamos damos una vuelta por la habitación o incluso nos refrescamos la cara con agua. Prueba a utilizar varios bolígrafos, lapiceros, rotuladores o plumas. Ve cambiando de material con frecuencia. Verás como la letra es distinta, el tono de la tinta varía, incluso el trazo es diferente. La monotonía de la escritura la vamos combatiendo cada cierto tiempo. Al final, termina con aquel instrumento que te gusta más para escribir. Así culminarás el trabajo con una sensación agradable. No te olvides de utilizar siempre los colores (Lápices de colores).

Imagen © FreeDigitalPhotos

Composición © MyT

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